El proyecto se conoce por su nombre en clave, Libra. A diferencia del Bitcoin, una de las principales criptomonedas, funcionará como un «stablecoin», una criptomoneda creada con la finalidad de que su valor permanezca estable gracias al apoyo de entidades bancarias y empresas de comercio electrónico. Esta iniciativa permitirá que los 2.400 millones de usuarios mensuales de Facebook tengan acceso a cambiar dólares y otras monedas internacionales.
Para su gestión se creará un consorcio con todas las empresas participantes, con lo que Facebook no podrá ejercer un control directo sobre la divisa. De momento, y a falta de desvelarse de manera oficial, ha trascendido que contará con el respaldo de más de doce marcas desde Uber a PayPal, Visa y Mastercard. No empezará a operar hasta el próximo año, apuntan los analistas, y contará con una inversión de mil millones de dólares.
El requisito para participar es que cada empresa aporte alrededor de 10 millones de dólares al consorcio de gestión de la criptomoneda. Su valor irá vinculado a un contenedor de distintas divisas internacionales para garantizar su estabilidad. Es decir, estará vinculada a varias monedas emitidas por distintos gobiernos internacionales, evitando así las grandes fluctuaciones económicas de otras divisas digitales como el bitcoin.
Los mercados financieros han tenido, sin embargo, una acogida moderadamente optimista a la información de que Facebook y un grupo de empresas planean sacar adelante una criptomoneda propia. Los analistas dudan acerca de las posibilidades de éxito de este proyecto al tratarse de una moneda gestionada por una empresa que trafica con los datos personales de millones de personas y ha estado envuelta en sendos escándalos de privacidad.
