Según las encuestas, últimamente más verosímiles que las argentinas, el balotaje será un desafío que tendrá que enfrentar Daniel Martínez (Frente Amplio) y si se cumplen los pronósticos, su adversario sería Luis Lacalle Pou (Partido Nacional). Para evitar el balotaje Martínez necesitaría superar el 50 por ciento de los votos, una opción que aparenta utópica.
Los tres quinquenios del Frente Amplio parecen haber producido el consabido desgaste, pero estos gobiernos de izquierdas han sido rigurosos con sus políticas económicas y equilibrio fiscal, lo que no ha impedido tener sensibilidad social con los más desfavorecidos.
La brecha entre ricos y pobres en Latinoamérica es la mayor del planeta, pero en el caso particular de Uruguay es mínima. La clase media es amplia y sólida aunque, como en las economías europeas, es la que tiene que hacer mayores sacrificos. Es en este nicho donde el descontento con el Frente Amplio se traduce en otras opciones más a la derecha y en especial a Lacalle Pou.
Como los fenómenos son globales, Uruguay también tiene su versión de Vox con Cabildo Abierto y Guido Manini Rios, cuyo electorado, de confirmarse la segunda vuelta desembocaría, previsiblemente, en las aguas de Lacalle Pou.
