Según medios locales, los investigadores cuentan con dos hipótesis sobre los asesinatos: por un lado, la adolescente de 13 años habría asegurado a la Policía que
quería matar a su hermana como venganza por los abusos que, según la menor, había sufrido por parte del marido de su hermana
mayor; por otro lado, el cómplice de 15 años entregó el bebé de la víctima, que ambos adolescentes extrajeron de su vientre, a su madre, quien estaba simulando un embarazo para engañar a su novio y hacerle creer que era suyo
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Cátia Barros Rabello, madre del cómplice, ha sido arrestada como sospechosa de caso. Los investigadores creen que, pese a que no participó en la ejecución, ideó el plan y proporcionó los utensilios que acabaron con la vida de Fabiana. Según varias informaciones, pretendía engañar a su novio, garimpeiro (buscador de oro y piedras preciosas en el Amazonas), para «salir de la pobreza».
Los dos menores fueron detenidos el pasado martes 22 por el crimen. Ambos confesaron que usaron una barra de hierro y un cuchillo para matar a Fabiana. Según la delegada del caso, Leisaloma Carvalho, el hijo de siete años de la joven fue asesinado por haber presenciado la muerte de su madre. La adolescente lo tiró a un lago cercano y le tiró piedras para que no saliera del agua a sabiendas de que no sabía nadar.
Respecto al bebé, la Secretaría de Salud (Sesau) informa de que el niño pesa 1,8 kilos y se encuentra estable bajo observación.
El suceso, que las autoridades siguen investigando, ha provocado que varios vecinos de Porto Velho incendiaran la casa de Cátia Barros.
El caso guarda similitudes con el de Marlen Ochoa, que en mayo de este año fue asesinada por Clarisa Figueroa y su hija Desiree para extraerle el bebé de su vientre.
