Los carabineros establecieron rápidamente varios puestos de control para bloquear al autobús. El conductor forzó una de las barreras, chocó contra algunos coches y perdió el control. Vehículo se paró definitivamente en un guardarraíl. Ousseynou Sy terminó desparramando la benzina y le dio fue con un mechero. Fue el infierno. Afortunadamente, la rápida intervención de los carabineros evitó la catástrofe. Los militares rompieron los cristales y la puerta posterior, permitiendo escapar a los escolares aterrorizados. Un milagro. Ninguno resultó gravemente herido. Inmediata fue la intervención del servicio de emergencias, con 14 ambulancias y un helicóptero. Doce escolares y dos adultos tuvieron que ser ingresados en un hospital por un principio de intoxicación y por excoriaciones. Otros fueron asistidos por un psicólogo. También el conductor Ousseynou fue llevado al hospital, con quemaduras en las manos y en un brazo. Está detenido con la acusación de masacre y secuestro de personas, agravado por la minoría de edad de las personas afectadas. Sy tiene antecedentes por conducción bajo los efectos de alcohol y violencia sexual. Ante esta ficha policial, el ministro del Interior, Matteo Salvini, ha comentado: «¿Por qué una persona con tales antecedentes conducía una autobús para el transporte de niños?».
El fiscal jefe de Milán, Francesco Greco, habla de milagro: «Podía haber sido una masacre. Pero fue un milagro. Estuvieron excepcionales los carabineros, tanto para detener al conductor como para sacar del autobús a todos los niños». El fiscal ha destacado también que el conductor llegó a tener a «dos niños como rehenes» a los que amenazó con matarlos. El magistrado Greco no descarta que se trate de terrorismo: «Tenemos en cuenta también la hipótesis de terrorismo». Los carabineros indagan ahora en la casa de Ousseynou, que vivía solo, para comprender las causas de su gesto. No habría hecho ninguna invocación al Islam. Sus colegas dicen que no dio nunca señales de desequilibrio.
