Se trata de dos cuerpos con una masa considerable y una rapidez de infarto: entre los dos suman casi tres toneladas y viajan a una velocidad de 14,7 kilómetros por segundo (unos 53.000 kilómetros por hora). En concreto, la etapa del cohete varada es parte de un cohete Long March 4B lanzado el 10 de mayo de 1999. El otro objeto implicado es un satélite militar ruso Parus, que pesa alrededor de 825 kilogramos y que fue lanzado el 22 de febrero de 1989 para comunicaciones y navegación, si bien ya no se encuentra operativo, por lo que no es posible comunicarse con él y desviar su trayectoria para evitar el choque.<blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>We are monitoring a very high risk conjunction between two large defunct objects in LEO. Multiple data points show miss distance <25m and Pc between 1% and 20%. Combined mass of both objects is ~2,800kg.<br><br>Object 1: 19826<br>Object 2: 36123<br>TCA: Oct 16 00:56UTC<br>Event altitude: 991km <a href=»https://t.co/6yWDx7bziw»>pic.twitter.com/6yWDx7bziw</a></p>— LeoLabs, Inc. (@LeoLabs_Space) <a href=»https://twitter.com/LeoLabs_Space/status/1316147305125490694?ref_src=twsrc%5Etfw»>October 13, 2020</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
«Esta es probablemente una de las peores colisiones accidentales que hemos visto desde hace tiempo», explica para el portal ScienceAlert la arqueóloga espacial Alice Gorman, de la Universidad Flinders en Australia.
Los ingenieros de LeoLab han simulado la ruta de ambos cuerpos, que literalmente se «rozarán» a casi 1.000 kilómetros sobre nuestras cabezas:<blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>1/ This event continues to be very high risk and will likely stay this way through the time of closest approach. Our system generates new conjunction reports 6-8x per day on this event with new observation data each time. <a href=»https://t.co/d3tRbcV2P0″>pic.twitter.com/d3tRbcV2P0</a></p>— LeoLabs, Inc. (@LeoLabs_Space) <a href=»https://twitter.com/LeoLabs_Space/status/1316410780552699909?ref_src=twsrc%5Etfw»>October 14, 2020</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
Sin riesgos para la Tierra (a corto plazo)
No es la primera vez que ocurre un episodio parecido este año. En enero, dos antiguos satélites a la deriva pasaron a una distancia de entre 15 y 30 metros entre sí, con una probabilidad de colisión de uno entre cien. En esa ocasión, ambos se cruzaron sin provocarse ningún daño.
En esta ocasión, las probabilidades aumentan, si bien los expertos confirman que no hay riesgo para nosotros en la Tierra, ni en el caso en el que el fatal desenlace se cumpla: se crearía una lluvia de pequeños escombros que acabaría desintegrada en la atmósfera. «Todavía no podemos eliminar de forma activa escombros espaciales como estos, así que estarán presentes un tiempo. Sin embargo, a una altitud de unos 1.000 kilómetros, este material no entrará por entero en la atmósfera en cuestión de semanas o meses, por lo que seguramente permanezca bastante tiempo», explica Gorman.
El síndrome de Kessler
Aunque de momento la tasa de colisiones entre basura espacial es muy pequeña, existe una teoría preocupante acerca de lo que puede pasar en el futuro llamada «síndrome de Kessler». Se trata de una hipótesis creada por el astrofísico de la NASA Donald Kessler en 1978, en la que se afirma que con una gran cantidad de escombros en el espacio, en un momento dado habrá una cascada de colisiones descontrolada que provocarán que el espacio cercano a la órbita de la Tierra quede impracticable. «Todavía no estamos en ese punto, ¿pero cuánto tiempo nos queda hasta llegar a él?», se pregunta Gorman.<blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»en» dir=»ltr»>1/ This event continues to be very high risk and will likely stay this way through the time of closest approach. Our system generates new conjunction reports 6-8x per day on this event with new observation data each time. <a href=»https://t.co/d3tRbcV2P0″>pic.twitter.com/d3tRbcV2P0</a></p>— LeoLabs, Inc. (@LeoLabs_Space) <a href=»https://twitter.com/LeoLabs_Space/status/1316410780552699909?ref_src=twsrc%5Etfw»>October 14, 2020</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
Aunque el impacto es el peor de los escenarios, la presencia de escombros en el espacio sigue siendo un problema. Por ello, las agencias espaciales están trabajando en diferentes proyectos para encontrar soluciones no solo para dejar de generar basura espacial, sino para acabar con la ya existente. «Siento que probablemente no sucederá la colisión, soy optimista. Pero habrá que esperar. Crucemos los dedos», concluye Gorman.
