El portavoz del Consejo Nacional de Seguridad de Afganistán, Javid Faisal, confirmó las «discusiones cara a cara sobre la liberación de prisioneros» en las que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) estuvo presente en calidad de observador. «Nuestros tres enviados tienen la misión de identificar a los prisioneros y garantizar su transporte a un lugar seguro», declaró a la agencia Reuters el portavoz talibán, Zabihullah Mujahid. El plan inicial de los insurgentes era enviar a Kabul un equipo de diez personas, pero la propagación del coronavirus en la capital les obligó a reducirlo a tres. Hasta el momento cuatro personas han muerto y la cifra de contagios es de 196, según los datos oficiales. Los talibanes cuentan con el respaldo de Qatar y durante su estancia en Kabul son huéspedes en su Embajada.
Gobierno unido
El inicio de las conversaciones entre afganos estaba previsto para el 10 de marzo, pero la división en seno del Gobierno de Kabul y la negativa del presidente Ashraf Ghani a aceptar el intercambio sin un alto el fuego talibán previo, obligaron a retrasarlo. Las amenazas de Estados Unidos surgieron efecto y tras declarar Mike Pompeo si intención de cancelar una ayuda de 1000 millones de dólares al país, las cosas cambiaron. Ghani y Abdula Abdula, quien se autoproclamó presidente tras no aceptar los resultados de los últimos comicios que otorgaron la victoria a su oponente, accedieron a formar una comisión conjunta para negociar con los talibanes. «La formación de un equipo negociador inclusivo es un paso importante para facilitar el inicio de las conversaciones», escribió Abdula en su cuenta de Twitter.
Los afganos inician un camino desconocido y lo hacen en medio de una nueva escalada de violencia. Los talibanes han detenido sus acciones contra las fuerzas extranjeras, cuya salida del país está en marcha, pero han intensificado su campaña contra Ejército y Policía de Afganistán.
