El cuestionamiento de la supremacía del TJUE se produce unas semanas después de que el presidente de Polonia, Andrzej Duda, haya nombrado 27 nuevos jueces del Tribunal Supremo, a pesar de que la reforma de esta Corte debería de estar en suspenso, a la espera de que el Tribunal Europeo de Justicia se pronuncie sobre su validez. Los propios miembros del Supremo polaco decidieron en agosto remitir la norma que reforma su estructura al TJUE para solicitar una opinión sobre su viabilidad, algo que el presidente de Polonia ignoró, al hacer los nuevos nombramientos.
El gobierno polaco no parece dispuesto a acatar una sentencia contraria por parte del TSJUE y el viceprimer ministro, Jaroslaw Gowin, ha avanzado que Varsovia «probablemente» no tendrá otra opción que «ignorar» el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea si decide suspender la ley polaca que reforma el Tribunal Supremo y adelanta la edad de jubilación de sus jueces más veteranos. Ya en septiembre, la Comisión Europea anunció su decisión de llevar a Polonia ante el TSJUE por esta ley, implementada por el partido en el gobierno, Ley y Justicia, que mantiene desde 2015 una intensa disputa con Bruselas por sus polémicas reformas.
Esta norma en cuestión rebaja la edad de jubilación de los jueces del Supremo de 70 a 65 años, lo que obliga a retirarse a parte de los que componen este órgano y no son afines al partido, incluida la presidenta de la institución, Malgorzata Gersdorf. El TJUE deberá determinar si la reforma judicial polaca viola los valores comunitarios de independencia judicial y separación de poderes, como ha denunciado la oposición liberal en Polonia y como considera la Comisión Europea.
