En Wilayat Bousher, una provincia del norte de Omán, ABC tuvo la oportunidad de asistir a la votación en dos colegios electorales. La zona, a la que se accede atravesando unas grandes montañas, a las que la escasez de lluvia concede un aspecto metálico, hipnótico cuando el sol se posa sobre ellas, está salpicada de casas de nueva construcción, reflejo del desarrollo económico del país.
La primera de las escuelas, reservada para los hombres, estaba abarrotada de vehículos y de votantes, que formaban fila en el patio. La alarma, la encargada de alertar a los alumnos del final del recreo, sonó por accidente, causando alguna carcajada entre los asistentes, que guardaban fila y vestían la túnica blanca del país. Las máquinas empleadas para los comicios estaban repartidas en varias aulas. En ellas, con una pizarra de fondo, un retrato del Sultán o un mapa de Omán como compañia, los hombres elegían a su candidato, siguiendo un procedimiento repetitivo: introducir su documento de identidad, luego su huella dactilar y finalmente pulsar sobre la fotografía del político al que decidían confiar su futuro.
En la segunda escuela, reservada para mujeres, el número de asistentes era inferior, aunque el ambiente también era ajetreado. De los 637 candidatos que se presentan a las elecciones, 40 son mujeres, según datos del diario «The Times of Oman». Los resultados de las elecciones se conocerán este domingo por la noche.
