Fuentes de seguridad citadas por la agencia iraquí de noticias NINA han indicado que el hombre, un pastor, fue secuestrado y ejecutado por los yihadistas en la aldea de Al Jailania, situada cerca de Muqdadiya, tras lo que colocaron una bomba en el cadáver.
Posteriormente, cuando un grupo de residentes se acercó al lugar para recuperar el cadáver con el objetivo de enterrarlo, la bomba estalló, matando a tres personas e hiriendo a otras dos. Estado Islámico ha usado esta técnica en el pasado para causar víctimas entre la población civil.
Irak declaró el 9 de diciembre de 2017 el «fin de la guerra» contra Estado Islámico en el país, después de que los militares recuperaran los últimos bastiones que aún permanecían bajo control de la organización yihadista.
Sin embargo, Estado Islámico ha continuado perpetrando atentados de forma prácticamente diaria en distintos puntos del país, entre ellos Bagdad y sus alrededores, lo que ha llevado a las autoridades a lanzar diversas operaciones contra el grupo en diversos puntos del país.
