El objetivo nunca fue arrestar al enorme grupo que transcurre de forma irregular por el territorio azteca, sino informarles del programa «Estás en tú casa»,una iniciativa federal que busca dar residencia legal en México a los centroamericanos para que puedan trabajar legalmente, recibir atención médica y también escolarizar a sus hijos. «Es un primer paso hacia una solución permanente para aquellos que obtengan la condición de refugiado en México», dijo el presidente de México, Enrique Peña Nieto en un vídeo el viernes. «Sólo podremos ayudarles si regularizan su situación en el país», añadió.
El leve bloqueo policial y la oferta a los inmigrantes se enmarca dentro de la estrategia del gobierno de absorber a gran parte del contingente con la intención de dispersar a sus integrantes en su avance hacia el Río Grande. México ya recibió más de 1.000 solicitudes de refugiado por parte de los centroamericanos que hace una semana cruzaron ilegalmente el Río Suchiate, que divide Guatemala y México. No obstante, este millar de personas aproximadamente representa un 14% del masivo grupo que ha recorrido Chiapas de sur a norte. La gran mayoría, en cambio, continúa hacia el norte.
Apoyo popular
Para lograr avanzar tan rápido, los centroamericanos han caminado durante largas jornadas bajo el abrasante calor del sur de México, además de haber sido apoyados por muchos mexicanos que les han ofrecido subirse a sus camiones y furgonetas. Todo el trayecto ha sido supervisado por helicópteros y policías federales mexicanos que tratan de mantener a los integrantes de la caravana bajo control en todo momento. El objetivo de México es que el grupo se disperse sin necesidad de pegar ni un solo porrazo ante la constante cobertura mediática que acompaña a la «Caminata del Migrante». Así, los inmigrantes seguirían viajando hacía Estados Unidos pero en grupos pequeños que no recibirían de tanta atención por parte de los medios.
Hasta ahora la caravana se ha mantenido unida, aunque comienza a separarse por el fuerte ritmo al que avanzan.
