La ofensiva sobre Baghuz parece una orden directa del presidente estadounidense, Donald Trump, quien el miércoles adelantó que «en una semana» anunciaría el final del Daesh. Los días pasan y Trump tiene prisa por sacar sus tropas cuanto antes, pero «el avance es lento y metódico porque el enemigo está totalmente atrincherado», señaló Sean Ryan, portavoz de la coalición internacional que lidera Estados Unidos. Los aviones de la coalición «golpean en todos los lugares posibles» y uno de los últimos objetivos ha sido la mezquita central de la ciudad ya que «perdió su estatus de lugar protegido en cuanto el Daesh la comenzó a usar como centro de mando para dirigir sus ataques suicidas», matizó el número dos de la coalición, general Christopher Ghika.
Prisa por anunciar la victoria
Al llegar a la presidencia, Trump prometió «empezar a ganar guerras de nuevo» tras la era de Barack Obama, marcada por la retirada total de fuerzas de Irak y parcial de Afganistán, y parece tener prisa por hacerlo. El magnate metido a político quiere proclamar el final del Daesh y salir de Siria, pero no ha podido dar con un califa que, debido a la clandestinidad casi absoluta en la que vive, se ha ganado el sobrenombre de «califa invisible». Esto le ha permitido no terminar, hasta ahora, como otros grandes líderes yihadistas como Abu Musab Zarqawi u Osama Bin Laden, abatidos por Estados Unidos.
