El segundo partido en votos sería el PSD, de signo conservador y comandado por Rui Rio, pero su resultado puede ser el peor de siempre, si las cifras finales confirman que no superaría los 78 escaños.
Por el flanco izquierdo, el Bloco (BE) de Catarina Martins se afianza, siempre según estas primeras estimaciones, al tiempo que los comunistas bajarían. En consecuencia, si finalmente el socialismo se queda a las puertas del dominio total, unas simples conversaciones con el (predispuesto) BE puede darle la llave de gobierno.
La segunda nota destacada de los comicios fue la abstención récord, que apuntaba a superar el 44% registrado cuatro años atrás. Mejor dicho, se temía más de un 50%, aunque las peculiaridades del recuento en territorio luso impedían concretar más en el momento de elaborar esta edición. Lo que está claro es que las cifras alarmaron a los políticos de uno y otro lado durante toda la jornada.
