Esloganes de odio
«Es un escándalo que cada dos semanas una sinagoga o una mezquita se manche de eslóganes de odio o sea atacada», criticó el presidente del Consejo Central de los Judíos, Josef Schuster, que advirtió sobre «instigadores intelectuales» tras los agresores. «Alimentan el miedo contra los refugiados. Con su elección de palabras y su atención desproporcionada a incidentes individuales, incitan a los ciudadanos y agitan los ánimos contra los solicitantes de asilo», denunció.
También en el pleno conmemorativo del Bundestag, todos los oradores miraban de reojo a los diputados de AfD, que no pidieron la palabra. El presidente Steinmeier dirigió al Parlamento alemán, sin embargo, un discurso de talante integrador, en el que llamó a la tolerancia cero con el antisemitismo, pero en el que dijo también que los alemanes pueden estar orgullosos de las tradiciones de libertad y democracia «sin apartar la vista del abismo del Holocausto», y advirtió contra la idealización del pasado por parte de los nacionalistas. «El nacionalismo embellece el propio pasado» y evoca, también en su variante más reciente, «un viejo mundo perfecto que nunca existió como tal», mientras que un «patriotismo democrático» no es una almohada sobre la que descansar, sino un «constante estímulo» para aquellos que quieren hacer mejor el futuro.
