Los buques de guerra deben estar listos para abordar cualquier barco del que se tema que está violando la soberanía británica. En los casos más extremos, un barco de bandera de un país de la UE podría ser incautado y luego escoltado al puerto británico más cercano. Fuentes de la Marina británica citadas en la prensa han asegurado que aunque se trata de unidades militares armadas, no se espera que utilicen sus ametralladoras o sus cañones. «Nadie va a hacer disparos de advertencia contra los pescadores franceses; las armas de fuego sólo se utilizan cuando hay peligro de muerte».
La mayoría de los periódicos ilustra la noticia con la figura del presidente francés Emmanuel Macron, al que todos identifican como el que sse imaginan que veta un posible acuerdo comercial a causa precisamente de la prohibición de entrada de los pesqueros franceses en aguas británicas. En realidad, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha propuesto al Reino Unido que se mantenga entre seis meses y un año el libre acceso mutuo de los pescadores a las aguas y los puertos de las dos orillas del canal a la espera de un acuerdo comercial completo, porque «hay muchas familias que viven de esa pesca» tanto británicas como europeas. El primer ministro Boris Johnson reclama la recuperación absoluta de la soberanía sobre sus aguas territoriales, a lo que la UE le responde que si no permite el acceso de los pescadores europeos, los británicos tampoco podrán seguir vendiendo el pescado (el 70% de las capturas en esta zona) en el mercado europeo.
