Sin embargo, la empresa turca que fabricó las prendas se defendió diciendo que entregó «exactamente lo que había prometido» y que nadie en el Ejecutivo les había transmitido su descontento con el pedido. Mehmet Duzen, de Selegna Tekstil, le dijo a la BBC que la compañía no había recibido ningún mensaje «del NHS (el sistema nacional de salud), de la embajada británica en Ankara o de funcionarios del gobierno británico» quejándose de la calidad de los productos recibidos. «La tela que suministramos estaba certificada. Todos los productos estaban certificados», manifestó, al tiempo que expresó su voluntad de rectificar «cualquier error».
Un portavoz del Gobierno ha aclarado ahora que solo una pequeña parte del material es inutilizable. «Hemos recibido parte de un pedido de alrededor de 400.000 batas de un proveedor privado en Turquía», explicó la fuente, que agregó que «si bien un pequeño número de estas batas ha fallado las pruebas en el Reino Unido, la mayoría ha pasado los test que las califican como adecuadas para su uso en el NHS». El portavoz aprovechó para defender que desde el Ejecutivo están «trabajando día y noche para obtener PPE (equipo de protección personal, por sus siglas en inglés) a nivel internacional y nacional, y se esperan más pedidos de proveedores en el Reino Unido y en el extranjero».
El presidente ejecutivo de la Confederación de trabajadores del NHS, Niall Dickson, declaró a un programa de la BBC Radio que este tipo de errores están socavando la confianza en el Gobierno de los trabajadores de primera línea. «Esto demuestra el peligro absoluto de hacer promesas cuando no estás seguro de que puedes cumplirlas», denunció, y aunque reconoció que el suministro equipos ha «mejorado mucho», explicó que hay hospitales, residencias y médicos de familia que solo tienen el kit de protección garantizado para «uno o dos días».