A pesar de esta afrenta, May sigue ofreciendo un notable ejercicio de resiliencia y esta mañana se enfrentaba a las preguntas de los británicos en una entrevista en la radio inglesa LBC. Allí la primera ministra ha vuelto a defender su acuerdo «como el mejor posible» y ha aguantado un torrente de críticas de ciudadanos descontentos con su gestión, incluyendo uno que le ha pedido en directo que se marchase.
Pero la «premier» ha recibido hoy, al menos, una buena noticia. Uno de sus ministros clave, el de Medio Ambiente Michael Gove, parece que finalmente no renunciará como muchos habían supuesto. Su dimisión, es uno de los más euroescépticos del Ejecutivo y firme defensor del Brexit durante la campaña del referéndum, habría supuesto un duro varapalo para May. Eso, si, según apunta la prensa británica, Gove, que ha mostrado «su total confianza» en May, no habría aceptado el puesto de ministro para el Brexit que le habría ofrecido la primera ministra al haber requerido este volver a la mesa de negociación y poder así modificar varios puntos del documento. Por tanto, la «premier« sigue buscando al que será su tercer titular para esta cartera en apenas dos años. Los dos anteriores, David Davis y Dominic Raab, dimitieron de su cargo por no estar de acuerdo con las directrices marcadas por la líder conservadora.
