Los gobiernos africanos y los funcionarios de salud están tomando drásticas medidas para tratar de contener la propagación del nuevo virus en el continente de 1.300 millones de personas. El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, anunció el domingo por la noche la declaración de situación de desastre en el país e impuso severas medidas para la contención del virus, como no permitir la entrada a viajeros de China, Irán, Italia y España, entre otros, el cierre de 55 puntos de entrada terrestre y se cerrarán también dos puertos de entrada marítimos, o el cierre de las escuelas a partir del miércoles. Kenia, con un solo caso registrado, también ha suspendido la entrada para todas las personas que vengan de países con casos reportados. Solo los kenianos y los residentes en este país podrán entrar y deberán permanecer en cuarentena durante catorce días.
Si bien es cierto que hasta el momento «solo» se han confirmado alrededor 300 casos en todo el continente africano y cuatro muertes, la llegada del temido virus a este continente puede hacer tambalear los precarios y frágiles sistemas de salud en algunos de los países con menos recursos del mundo. Los expertos alertan de que si la enfermedad causada por el Covid-19 se propaga localmente dentro del continente africano, las tasas de mortalidad podrían dispararse porque los países nos disponen de sistemas sanitarios en condiciones.
