La bestia, llamada
Lisowicia bojani
, tenía el tamaño de un elefante moderno: 4,5 metros de largo, 2,6 de altura y 9 toneladas de peso, lo que lo hace un 40% más grande que cualquier otro dicinodonte moderno. Su descubrimiento, dado a conocer en la revista «Science», ha revocado la idea de que los dinosaurios eran los únicos herbívoros gigantes de la época. Estos gigantes coexistieron con los más conocidos dinosaurios saurópodos de cuello largo como el
Diplodocus
o el Brachiosaurus.
El análisis de los huesos de las extremidades mostró que la criatura tenía un crecimiento rápido, como un mamífero o un dinosaurio. «El descubrimiento de Lisowicia cambia nuestras ideas sobre la historia más reciente de los dicinodontes, los parientes triásicos de los mamíferos. También plantea muchas más preguntas sobre qué es lo que realmente les hizo a ellos y a los dinosaurios tan grandes», dice Tomasz Sulej, de la Academia Polaca de Ciencias y coautor del estudio.
Patas erguidas
Además, el animal tenía las patas delanteras erguidas, lo que sugiere una postura similar a la que tienen grandes mamíferos modernos como el rinoceronte o el hipopótamo. Hasta ahora, se creía que los dicinodontes marchaban como los reptiles. Los autores creen que la presión selectiva, quizás como protección frente a los grandes depredadores o para conservar más energía, fue probablemente lo que llevó tanto a su postura erguida como a su enorme tamaño.
Desde que aparecieron los primeros fósiles en 2005, en Lisowice se han recolectado más de 1.000 huesos enteros y fragmentos, incluidos los del nuevo gigante. La zona pudo ser un depósito fluvial durante el Triásico Tardío. Estos hallazgos son además los primeros de dicinodontes de esa época en Europa, lo que pone en tela de juicio de que estas criaturas estaban geográficamente restringidas. «El descubrimiento de una nueva especie tan importante es único en la vida», apunta Sulej.
