Con el objetivo de realzar la importancia del nuevo puente, obra del célebre arquitecto Renzo Piano, el primer ministro, Giuseppe Conte, ha estado presente en Génova para observar cómo se colocaba la última pieza: «Estoy aquí con gran placer porque hoy curamos una herida. Hubo 43 víctimas y somos conscientes de que esta herida no puede ser completamente marginada. Nos estamos comprometiendo al máximo para garantizar que tales tragedias ya no se puedan repetir. Esta es una construcción que es un símbolo de Italia que se realza y que no se deja abatir por una tragedia de estas dimensiones». «Ahora –continuó Conte-, las imágenes del sacrifico italiano darán la vuelta al mundo, mientras se enfrenta al mayor desafío desde el período de posguerra hasta hoy, pero somos conscientes de que una nueva luz desde la Linterna (el faro, símbolo de Génova) se difunde en toda Italia».
Justo 620 días después de la tragedia del 14 de agosto de 2018 que conmocionó a Italia, se han completado los 1067 metros de acero compuestos por 19 tramos situados a 40 metros de altura. La emergencia del coronavirus obligó a las autoridades a realizar una ceremonia sobria. Es probable que en julio se haga la ceremonia oficial de la apertura del puente. Ya solo falta asfaltarlo. Aún no tiene nombre: Se ha pedido a los niños de Italia que sugieran cómo debe ser conocido el nuevo viaducto. Con los tiempos eternos que se utilizan en Italia para ciertas obras, muchos italianos consideran que la reconstrucción del nuevo puente de Génova en tiempo récord ha sido un milagro. Un destacado protagonista de la obra, el arquitecto Renzo Piano, admirado por los italianos, apela a lo que debería ser la normalidad: «No es un milagro, sino la normalidad».
