Los nuevos tribunales revolucionarios islámicos «exprés», cuyas sentencias no pueden ser apeladas, excepto en el caso de las sentencias de muerte, se establecieron en agosto después de que el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei pidiera una acción «rápida y justa» para enfrentarse una «guerra económica» por parte de enemigos extranjeros. Los Estados Unidos volvieron a imponer sanciones.
El reo, identificado como Hamidreza Baqeri-Dermani, fue condenado por «propagar la corrupción en la tierra», una ofensa capital bajo las leyes islámicas de Irán, por delitos que incluyen soborno y fraude, según la televisión.
El pasado mes de noviembre, Irán ejecutó a dos empresarios, también por delitos económicos, en un esfuerzo para contener las malas prácticas financieras en medio de una crisis económica alimentada por las sanciones de Estados Unidos, reimpuestas después de que el presidente de este país, Donald Trump, se retirara del acuerdo internacional de 2015 sobre el programa nuclear de Irán.
