“No ha sido una decisión fácil porque esta legislación no se ha usado en mucho tiempo, pero se trata de una medida razonable y legal por la escalada de violencia, sobre todo por parte de jóvenes y estudiantes durante las últimas semanas”, explicó la jefa ejecutiva del Gobierno local, Carrie Lam, en una multitudinaria rueda de prensa. Acompañada por todo su gabinete, y bajo un cartel que rezaba en chino e inglés “Valora Hong Kong, acaba con la violencia”, Lam ha reconocido que se ha visto forzada a recurrir a estos poderes especiales para terminar con la violencia y el vandalismo que se desatan cada fin de semana en la ciudad. Pero ha matizado que “eso no significa que Hong Kong se encuentre bajo el estado de emergencia” y ha insistido en que “se sigue respetando la libertad de expresión”.
Aunque ha negado que la invocación de la ordenanza de leyes de emergencia sea el primer paso para decretar otras medidas más drásticas, como el toque de queda, la censura de medios e internet o la suspensión de las elecciones de distrito previstas para el próximo mes, no ha descartado nuevas acciones, como la prolongación del periodo de detención, que ahora es de 48 horas. “No estamos totalmente seguros de que la normativa acabará con la violencia, pero tenemos que reaccionar a una situación que cambia. Si no hubiera violencia, no usaríamos esta medida”, admitió Lam, quien instó a “los padres y profesores que pidan a los jóvenes y estudiantes no participar en actos ilegales ni llevar máscaras, porque han sido prohibidas”.
Ante el temor de que esta ley mine los derechos y las libertades de Hong Kong, mayores que en el resto de China, el jefe de Seguridad, John Lee, destacó que habrá excepciones por motivos “profesionales, de seguridad y religiosos” y recordó que otros países, como Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania o España, tienen normas similares. Pero la nueva medida ha sido recibida con tanto rechazo que, antes incluso de que entre en vigor, se han formado manifestaciones espontáneas por el centro y otros barrios con miles de personas llevando máscaras.