La firma norteamericana ha tenido que poner fin a un proyecto para desarrollar lentes de contactos capaces de detectar los niveles de azúcar en la sangre. La razón: los desafíos tecnológicos que se tenían que superar han sido demasiado elevados y difíciles para superarlos. Las lentillas inteligentes son, por ahora, una quimera. Pero queda como un curioso que tenía como principal público objetivo aquellas personas que padezcan diabetes.
Verily, empresa filial de la compañía tecnológica dedicada a la salud, ha sido la encargada de investigar desde 2014 las potencialidades de este dispositivo. Su objetivo era, a priori, muy interesante y práctico, dado que los diabéticos necesitan por regla general hacerse análisis de sangre de manera regular para controlar sus niveles de azúcar en sangre. Monitorizar esos datos desde el lagrimal y enviar la información directamente hacia una aplicación móvil era, cuanto menos, un futuro más práctico.
«Hemos desarrollado métodos para integrar la electrónica inalámbrica y los sensores miniaturizados en una lente de contacto y diseñamos miles de lentes»
«Hemos desarrollado métodos para integrar la electrónica inalámbrica y los sensores miniaturizados en una lente de contacto y diseñamos miles de lentes», señala en un comunicado
Brian Otis, responsable técnico de la compañía. «Nuestro trabajo clínico en una lentilla para detectar glucosa demostró que no había suficiente consistencia en nuestras mediciones para cumplir con los requisitos de un dispositivo médico», lamenta Otis, al considerar las dificultades para obtener lecturas fiables de la glucosa desde una lágrima. El monitoreo de los niveles de sangre en las lágrimas resultó ser demasiado inexacto, en su opinión.
El proyecto tuvo cierto éxito en las pruebas de laboratorio, pero las lecturas del mundo real fueron más difíciles debido a las interacciones de las moléculas en el ojo. No obsante, la firma ya ha adelantado que investigará otras áreas de interés para una lentilla inteligente.
