El Gobierno de Irán, por su parte, ha expresado su agradecimiento. Un portavoz del Ministerio de Exteriores de Teherán ha declarado que «los iraníes no olvidan jamás a sus amigos en tiempos difíciles», al tiempo que confirmaba que el material fue recibido el pasado 14 de marzo, junto a equipo médico y ayudas financieras procedentes también de Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, China, Japón, Catar, Rusia y Turquía. Buena parte de este material ha sido destinado al hospital de campaña que el ejército iraní ha levantado en solo 48 horas en Teherán, con tres unidades de atención y varias salas de aislamiento, con 2.000 camas que servirán para descongestionar los hospitales convencionales. El general Ali Yahanshahi, coordinador adjunto del Ejército de Irán, ha confirmado que cuenta ya con material para crear «nuevas instalaciones en cualquier parte del país donde sea necesario», recursos que no han respetado el asedio económico.
Pese a los intentos del Gobierno de los EE.UU. por mantener el bloqueo, el director de relaciones públicas de la Universidad de Ciencias Médicas de Baqiyatallah, Hadi Zahiri, ha confirmado el envío de Kits de pruebas de coronavirus, en un acto humanitario. «Somos enemigos del Gobierno de EE.UU., no de su gente, y los kits fueron entregados a la embajada de Suiza», informó Zahiri.
Irán, con más de 40.000 contagios y cerca de 3.000 fallecidos a causa del coronavirus, está recibiendo material médico a través del mecanismo Instex, que fue creado en enero de 2019 por países europeos para eludir las sanciones estadounidenses impuestas a Irán y que permite transacciones comerciales sin usar dólares. La idea era que Instex funcionase como una cámara de compensación que permitiera a Irán continuar vendiendo petróleo e importar otros productos a cambio. Pero hasta ahora, no había servido como marco a ninguna transacción.
