-Proteínas de alto valor biológico, con propiedades antibacterianas, antivirales, antifúngicas, antioxidantes, antihipertensivas y antimicrobianas. Además, son muy saciantes.
-Ácidos grasos saturados de cadena corta o media, que contribuyen a una mejor salud del sistema cardiovascular e inmunológico.
-Lactosa, un hidrato de carbono que aumenta la absorción intestinal del calcio.
-Vitaminas A, D, riboflavina, ácido fólico y Vitamina B12, necesarias para la transformación de los alimentos en energía.
-Minerales, como el calcio, fósforo y magnesio, que contribuyen a la formación de huesos y dientes, además de formar parte de enzimas y hormonas.
[Los riesgos de quitarse los lácteos]
Diversos estudios han asociado el consumo de lácteos con menor incidencia de diabetes tipo 2, disminución del riesgo de diferentes enfermedades cardiovasculares, menor riesgo de cáncer colorrectal y un efecto protector frente a la ganancia de peso.
Los derivados lácteos fermentados, además de aptos para intolerantes a la lactosa, previenen diarreas causadas por algunas bacterias patógenas y virus.
La Fesnad recomienda tomar 2-3 raciones al día de leche y sus derivados (preferiblemente yogures naturales, leches fermentadas, queso fresco u otros quesos). Pero siempre priorizando los que no contengan azúcares añadidos y con menor contenido en grasa o sal, sobre todo en personas con sobrepeso u obesidad.
