Estas son las comunidades donde más y menos se muere por insuficiencia cardiaca en el hospital

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La tasa de mortalidad por insuficiencia cardiaca en los hospitales de Andalucía es el doble que en los de la Comunidad de Madrid, según un estudio presentado este jueves en el e-Congreso SEC 2020 de la Salud Cardiovascular que ha analizado todas las altas hospitalarias por insuficiencia cardiaca en nuestro país registradas en el Sistema Nacional de Salud (CMBD) entre 2003 y 2015.

Cuando se habla de que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en España, la mayoría de las personas piensa en el infarto, pero la patología con mayor prevalencia y que provoca más muertes que el infarto es la insuficiencia cardiaca. Se produce cuando el corazón pierde la capacidad de mantener el flujo de sangre oxigenada adecuado, aun a expensas de aumentar las presiones. «Es una de las grandes epidemias cardiovasculaes del siglo XXI en países occidentales», ha afirmado el doctor Manuel Anguita, presidente anterior de la SEC y autor principal del estudio llevado a cabo por investigadores del Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba), el Hospital San Juan de la Cruz, (Úbeda, Jaén), el Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS Fundación), el Hospital Clínico San Carlos (Madrid), el Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid) y el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia).

En España, entre 750.000 y un millón de personas sufren insuficiencia cardiaca. «Es la única patología cardiovascular cuya prevalencia no está disminuyendo», ha advertido el doctor Anguita.

El estudio presentado en el congreso de la SEC revela que, entre 2003 y 2015, de los casi cinco millones de ingresos y altas que hubo por enfermedades cardiacas, más del 25% lo fueron por insuficiencia cardiaca. Con esta investigación también se quería evaluar la evolución de la mortalidad de los pacientes con insuficiencia cardiaca en la fase hospitalaria y obtener una radiografía por comunidades autónomas. Los principales resultados fueron que los ingresos han aumentado un 17% en todas las regiones, con la única excepción de Cataluña. «Lo más llamativo es que la mortalidad por infarto agudo de miocardio disminuye, pero por insuficiencia cardiaca no se reduce y está por encima del 10%. Es decir, uno de cada diez fallece antes del alta a pesar de los avances en el tratamiento», ha lamentado el doctor Anguita.

La segunda conclusión es que «hay diferencias muy notables entre comunidades autónomas», ha apuntado el cardiólogo. Andalucía es la que registra la tasa más alta (14,37%), seguida de Canarias (11,60%), Extremadura (11,32%) y Castilla y León (10,44%). Frente a ellas, las que reflejaron unas tasas más bajas fueron la Comunidad de Madrid (7,97%), La Rioja (8,10%), País Vasco (8,87%) y la Comunidad Foral de Navarra (9,24%), con tasas anuales intermedias en el resto.

«Estas diferencias de mortalidad se han mantenido absolutamente estables en los años 2003-2015. Debe de haber algo estructural, no coyuntural, por lo que, a pesar de los avances y la calidad, no hemos sido capaces de disminuir la mortalidad ni las diferencias entre comunidades autónomas», ha señalado el doctor Anguita. Este experto reconoce que solo con los datos de este estudio no se puede responder a la pregunta de por qué esas diferencias tan grandes entre regiones y que habría que realizar otras investigaciones que correlacionaran estos resultados con otros parámetros «como los factores socioeconómicos, la dispersión geográfica, los parámetros sanitarios (sistemas de gestión, inversión en salud), la existencia de programas de insuficiencia cardiaca, los servicios de alta o la tipología de los hospitales, entre otros».

«En toda España se trata muy bien a los pacientes con insuficiencia cardiaca, así que habría que buscar otras razones. Podrían estar en las diferencias socioculturales y económicas en las distintas comunidades autónomas. Se sabe que, a mayor índice de paro y menor PIB y desarrollo sociocultural, la mortalidad por enfermedades cardiacas y cáncer son mayores», ha explicado el presidente anterior de la SEC. En su opinión también puede influir la forma en la que los sistemas de salud regionales se organizan. «El problema no acaba cuando el paciente recibe el alta. Hay que seguirlo y eso implica una comunicación entre Cardiología, Medicina Interna y Atención Primaria que no está igualmente desarrollada en todas las comunidades», ha apuntado.

Para el doctor Ángel Cequier, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), las cifras de este estudio traducen una realidad pero se necesitan obtener datos con más precisión para saber qué ocurre y por qué. «Resulta fundamental buscar explicaciones a estas diferencias entre comunidades autónomas que atentan contra la equidad del sistema. Deben analizarse en profundidad los múltiples factores que podrían explicar las desigualdades. Midiendo podremos mejorar».

En cuanto a las tasas de frecuentación de los servicios sanitarios por insuficiencia cardiaca, también se ha detectado una gran variabilidad. Las comunidades con menores tasas fueron Canarias (137), Comunidad Foral de Navarra (226,7) y Cataluña (261,9). Las regiones que registraron un mayor número de altas por insuficiencia cardiaca por habitante fueron: Principado de Asturias (396,3), Aragón (309,4) y Comunidad de Madrid (267,9). En todas las comunidades autónomas, salvo Cataluña, se apreció un incremento significativo de la tasa de frecuentación por esta patología desde 2003 hasta 2015.

El doctor Anguita apunta a diferentes razones para el aumento de ingresos: «El envejecimiento de la población -que lleva consigo un aumento de comorbilidades que hacen que aumente la incidencia de esta patología-; el aumento de la supervivencia de las enfermedades cardiacas agudas que, gracias a un mejor tratamiento, ven reducidas su mortalidad pero pueden provocar una alteración crónica de la función cardiaca que puede derivar en una insuficiencia cardiaca; y la disminución de la mortalidad de la propia insuficiencia cardiaca a corto y medio plazo».