La nación que gobierna Nicolás Maduro se ubicará nuevamente en la primera posición como el país más violento de América Latina. La tasa de muertes violenta se ubica en 81,4 homicidios por cada 100.000 habitantes, cifra que contradice el balance maquillado por el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, ofrecido a finales del mes pasado donde se contabilizaba apenas 30 fallecidos por cada 100.000 habitantes. Según la información del Gobierno, 9.675 homicidios se registraron en todo el territorio nacional, una número que se queda corto al lado de los 10.422 que señala el OVV.
Roberto Briceño León, director del Observatorio, alega que la disminución en el total de fallecidos con respecto al año pasado, se debe a la altísima emigración como consecuencia de la crisis: «La inmensa mayoría de las personas que se van son honestas, pero también han emigrado muchos delincuentes porque su negocio ya no tiene beneficio en el país. El crimen se mueve en una relación de costo y beneficios, en Venezuela no hay manera de obtener ganancias de esa forma».
De las 23.047 muertes violentas, 10.422 corresponden a homicidios, 7.523 a «resistencia a la autoridad» y 5.102 dentro del renglón: «muertes en averiguación». Estos tres componentes reflejan el número de homicidios, que son reconocidos de esa manera por las autoridades y forman parte de las víctimas que caen en manos de la delincuencia; la resistencia a la autoridad, que son víctimas que se derivan de la acción policial o militar y, la tercera, muertes en averiguación.
