Las turbulencias post-electorales en EE.UU. no impiden ver el paisaje político del país: Donald Trump es el dueño, al menos por el momento, del partido republicano y el partido demócrata sale todavía más dividido de la cita electoral. Lo primero es evidente: los votantes y los cargos republicanos siguen con el presidente. Trump y su campaña se han embarcado en algo tan peligroso para la democracia del país como no reconocer los resultados de las urnas y bloquear la transición a una nueva Administración. Lo hacen sin presentar pruebas. Pero los pesos pesados republicanos no se atreven a llevar la contraria al jefe y Trump ha colocado la mercancía del «robo» electoral: entre el 70% y el 80% de los… Ver Más
