El desbloqueo de la cuestión del acceso de los barcos de la UE a las aguas dentro de la zona económica exclusiva de 200 millas del Reino Unido se basa en la introducción de un período de transición para la implantación gradual de cambios de entre cinco y siete años. Sin embargo se mantiene una relación directa entre el grado de apertura de las aguas británicas con la cantidad de pescado procedente del Reino Unido que podrá ser vendido en el mercado continental.
Las negociaciones siguen bloqueadas en la exigencia europea de que el Gobierno del Reino Unido tendría que seguir las normas ambientales, sociales y laborales europeas a medida que se desarrollen con el tiempo o tendrá que aceptar aranceles unilaterales sobre las exportaciones británicas al mercado continental que no cumplan con esas regulaciones, para evitar la competencia desleal para las empresas comunitarias.
