Como entonces, los fiscales han detectado informaciones y mensajes en redes sociales que tratan de ahondar divisiones de cara a los comicios, con asuntos altamente polémicos, como la inmigración ilegal o el control de la tenencia de armas. El cargo principal contra Khusyaynova, encargada de las finanzas de la mencionada Agencia, que tiene sede en San Petersburgo, es el de conspirar para cometer fraude en EE.UU.
Según la demanda, Khusyaynova recibía fondos del empresario Evgueni Prigozhin, cercano a Vladímir Putin y apodado «el chef del Kremlin», para pagar a activistas y polemistas en internet, anuncios en redes sociales y la infraestructura técnica necesaria para publicar contenido en EE.UU. escondiendo su origen. Se estima que los fondos del proyecto de desinformación entre 2016 y 2018 han sido de unos 30 millones de euros, de los que sólo una parte se ha dedicado a Norteamérica.
La investigación del fiscal especial Mueller
Otra investigación separada, a cargo del fiscal especial Robert Mueller, indaga en las injerencias de la campaña que ganó Donald Trump y ha permitido demandar a 33 personas, 26 de ellas rusas y afiliadas a la misma agencia en la que trabaja Khusyaynova. En el auto de este viernes contra esta se detallan varias campañas para injuriar a los críticos con Trump y al propio fiscal Mueller, al que en un mensaje en redes llamaron «marioneta del sistema».
El mismo día en que se ha presentado la demanda, el director nacional de Inteligencia de EE.UU. ha expresado su preocupación por las campañas de desinformación procedentes tanto de Rusia como de China e Irán. «Estas actividades pueden intentar influir en las percepciones de los votantes y sus decisiones en las elecciones de 2018 y 2020», dijo Daniel Coats.
