Según Morgan Ortagus, portavoz del Departamento de Estado, la razón de la expulsión es que los diplomáticos habían «abusado de su privilegio de residencia» debido a «intentos de llevar a cabo operaciones de influencia contra EE.UU.».
Las autoridades no dieron más detalles sobre el objeto de estas operaciones, el ámbito de influencia o las amenazas que pueden suponer para EE.UU. Ortagus sí defendió que su departamento «trata con seriedad cualquier intento de atacar la seguridad nacional de EE.UU.» y que seguirá investigando cualquier otra persona que «manipule» su privilegio de residencia como diplomático.
Además de la expulsión de los dos diplomáticos, el Departamento de Estado ha decidido limitar la capacidad de movimiento del resto de la delegación cubana ante la ONU «a la isla de Manhattan».
La medida se produce en plena celebración de la Asamblea General de la ONU, con las delegaciones de todos los países miembros presentes en Nueva York. La semana que viene empezará el debate de esta asamblea, en el que participarán líderes mundiales como el propio presidente de EE.UU., Donald Trump.
