En Europa, en especial en España, se han oído sobre todo insultos y descalificaciones a los protagonistas del encuentro entre el presidente Jair Bolsonaro y Donald Trump en la Casa Blanca. Resulta inaudito que en medios públicos y privados en España se hable del presidente de Brasil como «el líder ultraderechista». Por no hablar de los improperios hacia Trump. Lo cierto es que Bolsonaro y Trump son los presidentes de los dos mayores países del continente americano y piensan de forma muy similar en muchas cosas.
Esto permite expectativas hasta ahora impensables en beneficio de una política de mayor libertad del mercado y el comercio. Y ante todo de mayor firmeza en la lucha contra las tiranías en el continente. Hay un amplio movimiento en toda Iberoamérica en favor de la libertad y en contra de los fracasados regímenes del socialismo del siglo XXI, contra el terrorismo de las FARC, ELN y otras bandas así como contra la red del narcosistema de Foro de Sao Paulo controlado por Cuba. Hay cada vez más indicios de que la previsible caída del régimen de Venezuela lleve a la del régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. Y de que la comunidad americana emprenda esa tarea pendiente de liberar al continente de su peor foco infeccioso criminal, generador de las peores tragedias desde hace 60 años, es el régimen comunista de Cuba. Ya es hora.
