Medios locales indicaron que el bote, de aproximadamente 10 metros de longitud, salió de la localidad de Gûiría sin permiso y sin un listado oficial de pasajeros. Según las autoridades, la embarcación naufragó por sobrepeso y por el fuerte oleaje, pues en el registro que maneja la Guardia Nacional venezolana solo aparecen 23 nombres.
De los 35 balseros, 22 eran mujeres. El capitán del bote y uno de los sobrevivientes explicaron en el interrogatorio que todos los pasajeros usaron botellas con gasoil para poder flotar en medio del océano Atlántico y tratar de mantenerse a salvo.
La gobernación del estado Sucre, junto con equipos de rescate, se encuentran tras la búsqueda de los 33 venezolanos que salieron de su país, posiblemente huyendo de la actual crisis. Hasta el momento no se ha confirmado si los venezolanos iban sin papeles a la pequeña isla caribeña, ubicada a cien kilómetros del país petrolero.
Trinidad y Tobago es la opción económica, y arriesgada, de los venezolanos que buscan desesperadamente emigrar porque no tienen recursos para ir a países que se encuentran en el continente. A través de botes, o pequeñas embarcaciones, y sobrecargados, entran constantemente de forma ilegal a la isla.
El gobierno de ese país reportó en septiembre del año pasado que había 118 personas en el Centro de Detención de Inmigración, en Puerto España (capital de Trinidad y Tobago): 75% de ellas por entrar al país ilegalmente, la mayoría venezolanos.
