Los parques se abren, pero con ingresos controlados. Se mantiene también la autocertificación, al menos durante dos semanas, donde en un folio se hace constar nombre, dirección, destino y motivo del desplazamiento solo dentro de la región. Con ello se quiere evitar que, al relajarse las duras medidas, los italianos piensen que se puede reiniciar la vida anterior a la pandemia. Hasta ahora había tres motivaciones para justificar un desplazamiento (trabajo, salud y estado de necesidad), ahora se añade una cuarta: se podrá visitar a parientes cercanos, con mascarillas. Todavía no se podrá asistir a misa, pero sí celebrar funerales con un máximo de 15 personas, con mascarilla y manteniendo la distancia de seguridad.
El día 4 se iniciarán las actividades productivas, comenzando con empresas manufactureras, constructoras y el comercio al por mayor que surte a esos sectores. Las stiendas y pequeños comercios podrán abrir el 18 de mayo. Ese mismo día se abrirán museos, exposiciones y lugares culturales. El día 1 de junio se abren bares, restaurantes, peluquerías y centros de estética. En algunas regiones habrá pequeñas aperturas de algunas actividades este lunes.
Conte concluye rueda de prensa con una advertencia: «Si se observa que sube la curva de la epidemia, se volverían a introducir medidas restrictivas». En definitiva, a partir del 4 de marzo se abre la puerta a ciertas libertades y actividades productivas, pero se podría cerrar si continúa la difusión del virus.
