Cuatro años después de su última visita, Abe regresa a Pekín y el recibimiento que le dispensará Xi será muy distinto. ¿Qué ha cambiado desde entonces? Para empezar, ambos parecen haber dejado atrás su enemistad histórica y la tensión territorial en torno a las Senkaku-Diaoyu. «Desde noviembre de 2014, las relaciones bilaterales han mejorado mucho y Abe y Xi parecen tener buena sintonía personal», explicaba el año pasado a ABC el profesor Akio Takahara, de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Tokio. En septiembre, Abe anunciaba que las relaciones con China habían vuelto «a la normalidad» y, solo un mes después, vuelve a Pekín para ver a Xi Jinping.
«Nueva trayectoria»
Pero, al margen de ese acercamiento personal, lo más importante que ha ocurrido es la llegada de Trump a la Casa Blanca. Su agresiva política le ha llevado a imponer aranceles al acero y aluminio de Japón pese a ser su principal aliado en Asia, así como a enzarzarse en una guerra comercial con China que amenaza con afectar al crecimiento global. En este agitado contexto, el primer ministro nipón llega a Pekín con una delegación de 500 grandes empresarios que celebrarán un foro con sus homólogos chinos para impulsar sus relaciones económicas bilaterales. Aprovechando que se cumplen 40 años de su Tratado de Paz y Amistad, Tokio quiere empezar una «nueva trayectoria» con el régimen de Pekín. «No queremos ver que las fricciones comerciales entre EE.UU. y China dañen el sistema internacional», reconocía a la agencia Kyodo un funcionario japonés.
Antes de emprender viaje, el propio Abe abría este miércoles la nueva sesión del Parlamento nipón prometiendo «profundizar los intercambios entre los dos pueblos a todos los niveles, desde la cooperación en los negocios hasta los deportes». Como China ya es su principal socio comercial, a Japón la preocupa que el impacto de la guerra comercial con EE.UU. merme sus exportaciones. Con proyectos de cooperación, también pretende subirse al carro de las inversiones en infraestructuras que el régimen de Pekín está llevando a cabo por todo el mundo dentro de sus «Nuevas Rutas de la Seda», apodadas «Una Franja, Una Ruta» por la propaganda oficial. Para ello, está previsto que se firmen una serie de acuerdos económicos durante la visita de Abe. Pero también tendrá que mostrarse cauto para no desairar al siempre irascible Trump, que observará con lupa su cumbre con Xi en plena controversia por su retirada del pacto nuclear con Rusia contra misiles de alcance medio, muy criticada por Pekín. En este contexto tan revuelto, China y Japón se «olvidan» de su rivalidad histórica para acercarse frente a la guerra comercial de Trump.
