Salvini utilizó también la ironía para intentar ridiculizar al adversario: «Renzi es un genio incomprendido; ha hecho todo y los italianos no se han enterado, ha traído incluso la paz al mundo». El exprimer ministro no le agradó el tono del líder liguista y respondió: «Cuando un adversario político, no hablo de un enemigo, hace una cosa buena, yo no le tomo el pelo como hace él hablando de genios incomprendidos».
Renzi a Salvini: «Usted es un veleta»
Bruno Vespa, un astuto presentador con muchas tablas, intentó provocarles para crear tensión en el debate y les dijo que lo único que les une es «el loco deseo de hacerle la fiesta a Giuseppe Conte» (el primer ministro, al que tanto Salvini desde la oposición y Renzi formando parte del gobierno con su partido Italia viva, no le hacen pasar ni una). «Le recrimino a Conte el hecho de que para salvar su poltrona llegó a un acuerdo con quien antes lo atacaba (el PD). Le echo en cara que ha pasado tranquilamente de la política de puertos cerrados a los puertos abiertos. Yo tengo un sentido del honor que evidentemente para alguno vale menos que el sillón». Al escuchar la palabra honor, que Salvini utiliza con frecuencia, Matteo Renzi se encendió: «¿Hombre de palabra Salvini? Él estaba a favor de la Padania (la región del norte de Italia donde la Liga pretendía proclamar la independencia) y después se ha hecho nacionalista; desde comunista a Casapound (extrema derecha)…; estaba contra Italia en el 2006 (Mundial de fútbol) cuando apoyaba a Francia, y después cánticos contra los napolitanos… Salvini, usted es un veleta, no mantiene la palabra ni un minuto».
Inmigración, profundas diferencias
Con el debate ya en caliente, se llegó al delicado tema de la inmigración que divide a ambos. Salvini expuso un cartel con todos los números de los últimos desembarcos, para mostrar que con el nuevo gobierno «han aumentado los ingresos». Replica de inmediato Renzi: «Usted no hace otra cosa que aumentar el temor de los ciudadanos. Hablemos de número y de hechos. Salvini cuenta cosas claramente falsas. Si continúa el mismo ritmo de septiembre, a final de año habrán entrado treinta mil personas. Pero ¿cuál es el problema es un país de 60 millones de habitantes? El problema no son las 30.000 personas que llegan en un año, sino las 25 personas que cometen delitos y que deben ser expulsadas».
Del usted durante buena parte del duelo se pasó al tú al final, en un debate lleno de acusaciones mutuas, dardos envenenados y bromas punzantes.
