Al salir a la luz las penosas circunstancias en que vive el que ya se conoce como «trolley man» (el «hombre del carrito»), gracias a los medios locales y una organización caritativa, su historia ha conmovido al país. Se ha puesto en marcha una campaña de recogida de fondos entre los ciudadanos, que hasta este domingo habían donado ya más de 50.000 dólares australianos (cerca de 32.000 euros al cambio actual) en agradecimiento por su acción.
«Vi el carrito a un lado, lo cogí, corrí y lo lancé de frente hacia él. Le di, pero no lo derribé», contó Rogers al Canal 7 de televisión. «Y repetí ese movimiento varias veces, pero no lo tiraba», se lamentaba.
Un agente de policía trató de arrebatar el cuchillo al supuesto terrorista que, finalmente, fue abatido por otro miembro de las fuerzas de seguridad.
«Arriesgó su propia vida ese día sin pedir nada a cambio y no puedes ponerle precio a eso», se lee en un mensaje en la página del «crowfunding».
La fundadora de una organización de ayuda a los «sin techo», Donna Stolzenberg, puso en marcha la recogida de fondos para ayudar a Michael Rogers a través de la página GoFundMe.«Se lo merece como persona», señaló por teléfono a la agencia Reuters. Según Stolzenberg, la recaudación «está creciendo y puede hacerlo más». Apuntó, en este sentido, que Rogers necesitaría apoyo para aprender a manejarse con estos ingresos repentinos y impedir que alguien se aproveche de él. «Probablemente no ha tenido mucha experiencia con grandes cantidades de dinero».
