Si la versión del fiscal tiene más credibilidad es seguramente por los comentarios que el acusado hizo a sus amigos, acerca de que «el puto niño no me deja ni ver la película» y sus mensajes de voz, que el juez Claus Barthel le ha reprochado: «Llamas al niño «nigger baby», «mocoso». Los gritos de Luca no solo te molestaron, sino que te volvieron agresivo. Escribiste: ¡Si el pequeño grita así, tendrá algunos moratones en su trasero, tendrá que aprender a obedecer!».
El fiscal Thorsten Seebach ha enumerado otros episodios violentos en el mismo apartamento de Gemünden am Main. Dominik S. agredió allí en una ocasión a la madre del niño, la puso contra la pared, metió al bebé en una caja y lo metió en el armario. Una vez más porque no soportaba su llanto. Ha presentado pruebas de que en ocasiones presionaba su pecho para que eructase más rápido, y lo lanzaba a la cuna desde una distancia de 30 centímetros. Ha sido abierta, de hecho, una investigación preliminar contra Vanessa O. por dejación de cuidados y maltrato a personas bajo protección. Ayer la madre no acudió al juicio al haber alegado que tenía «síntomas de coronavirus».
«Sabemos exactamente lo que sintió, dijo e hizo. No necesitamos todas las piezas del mosaico para ver una imagen completa», dijo ayer el juez, al señalar que el comportamiento agresivo es una constante en el acusado y recordarle que se expone a pena de cadena perpetua. El veredicto se espera el 3 de diciembre.
