El derrumbamiento de la presa provocó, según el Ministerio de Protección Civil ruso (MChS en sus siglas en ruso), un caudal de cuatro metros de agua que arrasó todo lo que había a su paso, en especial los contenedores y barracones que sirven de vivienda a los trabajadores de la explotación minera.
La oficina del gobernador de Krasnoyarsk informa que se ha podido constatar que el dique estaba en mal estado y las fuertes lluvias de los últimos días abrieron grietas en su estructura. El Comité de Instrucción de Rusia, órgano judicial autónomo que formó parte de la Fiscalía General, ha abierto una causa criminal y estima que en la zona había unas 80 personas en el momento de la inundación.
El portavoz del gobierno regional, Yuri Lapshín, declaró que «la presa fue construida de forma artesanal sin observar ninguno de los preceptos obligados de seguridad». Según sus palabras, «la construcción tampoco ha estado sometida a ningún tipo de comprobación» en los últimos años. En el lugar de la catástrofe han sido desplegados 270 efectivos de Protección Civil para llevar a cabo las labores de salvamento y enviados varios helicópteros. El gobernador de Krasnoyarsk, Alexánder Uss, se encuentra ya sobre el terreno.
