Abraza a la policía que mató a su hermano: el gesto de perdón del polémico caso Amber Guyger

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La noche del 6 de septiembre de 2018 Amber Guyger regresaba del trabajo, todavía con su uniforme policial, tras un turno de 15 horas. Entró a la que creía que era su casa y, al encontrar la puerta con la cerradura abierta y un hombre desconocido en el interior del apartamento, pensó que era un intruso y disparó.

Botham Jean, un contable negro de 26 años y oriundo de la isla caribeña Santa Lucía, murió en el hospital.

La expolicía de Dallas fue sentenciada por un jurado de Texas a 10 años de prisión a comienzos de esta semana tras ser declarada culpable de asesinato por entrar en la vivienda de un vecino pensando que era la suya y dispararle mientras comía helado.

La muerte de Jean desencadenó protestas callejeras el año pasado, especialmente cuando los fiscales optaron en un inicio por presentar un cargo menor de homicidio involuntario contra Guyger. El caso ha suscitado de nuevo el debate en EE.UU. sobre el uso de la fuerza policial por parte de agentes blancos contra afroamericanos.

«Un caso histórico»

El jurado tardó menos de seis horas en encontrar a Guyger culpable de asesinato. Este es uno de los detalles de un juicio repleto de giros y controversias. La sentencia resultó ser menos de lo que los fiscales habían solicitado –28 años–, lo que generó críticas, especialmente en redes sociales, sobre lo «barato que podía salir matar a alguien».

No obstante, para los abogados de la familia de la víctima el veredicto es histórico: era la primera vez que un agente de policía blanco de sexo femenino había sido declarado culpable de asesinato en primer grado de un hombre negro.

Durante el juicio, llamó la atención que Guyger testificara en su propia defensa, expresando entre lágrimas que lamentaba haber disparado a Botham Jean, pero que «había creído que su vida estaba en peligro cuando apretó el gatillo».

Los fiscales argumentaron que la exagente no hizo nada para ayudar al hombre tras su error e, incluso, mostraron al jurado varios mensajes que señalaban a Guyger como racista.

«Te perdono»
El último cariz del caso, para muchos emotivo; para otros sorprendente, es que, después de la sentencia, el hermano menor de Jean, Brandt, ofreció a Guyger su perdón.

«Te perdono, y sé que si vas a Dios y le preguntas, él te perdonará. Hablo por mí, no por mi familia, pero te quiero como a cualquier otra persona», dijo a Guyger. Poco después, le pidió permiso al juez para abrazar a la mujer y ambos se abrazaron durante un minuto.

Fuera del juzgado, sin embargo, el ambiente era menos indulgente. Los manifestantes calificaron la sentencia de demasiado corta entre gritos de «¡No hay justicia, no hay paz!».