Los políticos, seres humanos al fin y al cabo, no son ajenos a la fatiga pandémica. Los alemanes, cuyo nivel discursivo se caracteriza por las constantes muestras de respeto y la contraposición de argumentos, que huye de las descalificaciones personales, no estuvieron ayer a la altura. Y el motivo es sin duda el alto nivel de presión de este año electoral en curso, de cara a las generales de otoño, que no serán unas generales como las demás. Después de cuatro legislaturas Merkel y con Angela fuera ya del mapa de las urnas, en Alemania se rompe la baraja política y se vuelven a repartir las cartas. Y los dos gallos de pelea que ayer alzaron espolones son, no por casualidad, el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD), Olaf Scholz, y el presidente de Baviera, Markus Söder, al que muchos ven como posible candidato electoral de la unión de partidos conservadores CDU-CSU, a la espera de que elijan candidato este mismo mes. De la reunión salieron con el papel del acuerdo, Merkel sigue siendo insoslayable. Pero durante la videoconferencia fue escenificado un enfrentamiento agrio y despectivo por ambas partes que ha dado el tono de la precampaña.
Aspavientos de desprecio
«Podíamos ver los rostros de todos en la pantalla y, en cuanto Söder decía algo, Scholz hacía aspavientos de desprecio», ha descrito uno de los asistentes. Cuando el bávaro expuso su visión de la participación de los Bundesländer en el fondo de ayudas para autónomos y microempresarios, Scholz le interrumpió en mitad de la exposición para desacreditar la propuesta por falta de información financiera y le reprochó pensar en medidas excesivas con «mi» dinero. «¿Qué es lo que tanto te molesta? Ese no es tu dinero», se respondió Söder. Scholz respondió a su vez: «No, pero es el dinero de los contribuyentes alemanes, del que quieren disponer con libertad». «Deja de sonreír así, tú no eres canciller de nada, ¿te crees un gobernante mundial?». En la rueda de prensa posterior a las deliberaciones, en la que Söder comparecía junto a Angela Merkel para dar cuenta del acuerdo, se refirió a este cruce de desprecios diciendo que había sido una conversación «muy puntiaguda». Sobre el nivel de consenso y la sintonía entre los estados federados dijo: «No voy a decir que seamos un corazón y un alma, pero ahora todo está bien». El citado fondo de ayudas está destinado a empresas que no cumplan exactamente los criterios de ayuda a los sectores y a pesar de la disputa, también fue incluido en el acuerdo.
Söder cargó también contra Armin Laschet, presidente de Renania del Norte- Westfalia y presidente de la CDU de Merkel, su principal contrincante para hacerse con la candidatura conservadora en las elecciones del 26 de septiembre. Laschet pedía más tiempo, antes de permitir que los médicos de familia y empresa puedan ofrecer las vacunas, alegando su temor al colapso en las consultas. Söder restó valor a su argumento negando con la cabeza e interrumpiendo su intervención para decir: «¿Estás de broma? Esto no es un juego. Lo que nos estás diciendo es que prefieres no hacer nada, solo empujar, empujar, empujar». El tono hacia el resto de asistentes era ya tan áspero que la ministra de Familia, Manuela Schwesig (SPD) le pidió en nombre de todos compostura. Söder no reconoció haber perdido los papeles, pero sí anotó que «en todos nosotros está luchando en el interior el intelecto con los sentimientos».
Söder está retrasando la decisión sobre la candidatura electoral conservadora. Laschet había anunciado que este mismo mes de marzo quedaría despejada la incógnita, pero el bávaro exige tiempo hasta Semana Santa, a la espera sin duda de señales de victoria en la lucha contra la pandemia. La última encuesta publicada por Bild dice que solo un 24% de los alemanes ve a Laschet como candidato, mientras que Söder es un candidato más potente para el 50%.