López fue declarado culpable de agredir sexualmente al perro de su prometida, de raza Lhasa Apso. El mexicano admitió haber tenido relaciones con la mascota. Se disculpó alegando que estaba bajo los efectos del alcohol y que lo hizo porque estaba «fuera de sí». A pesar de que, en un principio, el perro parecía no haber sufrido daños, su dueña lo descubrió llorando y pudo ver sangre y heridas en el animal. Tras esto, la condujo al Hospital de Emergencias Animales DoveLewis, donde los veterinarios tomaron la decisión de sacrificarlo.
La justicia condenó a López a tres años de libertad condicional y 60 días de cárcel, pero fue liberado de inmediato porque ya había cumplido ese tiempo antes que se dictara sentencia. La portavoz del ICE, Tanya Román, indicó que la agencia planea transportarlo al Centro de Detención del Noroeste situado en Tacoma –en el estado de Washington– para someterlo a una audiencia de inmigración.
El ICE reprocha ahora a los responsables de la cárcel del condado de Multnomah, en Oregon, que lo hayan dejado en libertad sin haber avisado a la agencia migratoria. El ICE quiere que se le avise cuando los inmigrantes indocumentados vayan a salir de prisión o que, al menos, se les retenga durante 48 horas. No obstante, el condado ha asegurado que no tiene potestad para ello.
