Nápoles desafía la política oficial de «puertos cerrados» de Salvini

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La ley de seguridad para reducir derechos y controlar la inmigración ha sido la norma bandera de la Liga. En el enfrentamiento que mantienen los alcaldes, sobre todo de centro izquierda, a los que se añaden también algunos del centro derecha, contra esa normativa, echa leña al fuego el exmagistrado Luigi De Magistris, regidor de Nápoles. El primer ciudadano napolitano ha anunciado que está dispuesto a acoger la nave Sea Watch 3, que lleva a bordo 32 inmigrantes, salvados el 22 de diciembre en el Mediterráneo, sin puerto para desembarcar.

El vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini, ha vuelto a reiterar que todos los puertos italianos están cerrados. Pero De Magistris, de izquierdas, se rebela: «Deseo que este barco se acerque al puerto de Nápoles, porque contrariamente a lo que dice el gobierno, nosotros pondremos en práctica una operación de salvamento y haremos que entre en el puerto. Seré yo el primero a dirigir las acciones de socorro», afirmó el alcalde napolitano. Inmediata fue la replica de Salvini: «Los puertos italianos están cerrados. Hemos acogido ya demasiados falsos refugiados, hemos enriquecido ya demasiados traficantes de seres humanos. Los alcaldes de izquierda piensen en sus ciudadanos en dificultad, no en los clandestinos», atacó el líder de la Liga en una nota.

Las autoridades de Malta autorizaron el miércoles a la nave Sea Watch que se acercara a sus costas, para guarecerse del mal tiempo, pero sin permitirle atracar en puerto. El barco, gestionado por una ONG alemana, se paró inicialmente a 24 millas, pero después recibió autorización para acercarse hasta las 12 millas. La nave hizo saber hace unos días que había solicitado a las autoridades alemanas su intervención para lograr el desbloqueo de la situación, que se hace cada día más delicada. Pero la gestión no fructificó. El titular de Interior, al reiterar que «los puertos están cerrados», pidió que ahora se hagan cargo de los inmigrantes otros países: «Italia ya abrió el corazón y también la cartera abundantemente. En estos momentos toca a los demás: alemanes, españoles, holandeses, franceses… En Italia en los años pasados desembarcaron más de 700.000 personas».

Se acabó el chollo
Al defender su política de inmigración, Salvini atacó ayer con dureza a la oposición: «Con el partido Democrático, caos y clandestinos; con la Liga, orden y respeto. Ciertos alcaldes echan en falta buenos tiempos pasados de la inmigración, pero también para esos alcaldes se acabó el chollo».

Matteo Salvini, que en el pasado invitó a la rebelión y desobediencia civil por la ley de uniones civiles (matrimonio homosexual), hoy se muestra intransigente con quienes hablan de desobediencia civil, como es el caso del alcalde de Nápoles. El exmagistrado De Magistris ataca a Salvini y amenaza: «Dejar a personas y niños en medio del mar con hielo y tempestad es algo indigno, criminal». El alcalde napolitano concluye expresando el deseo de que algunos componentes del Gobierno italiano tengan sensibilidad con los inmigrantes, porque «si es solo Salvini el que se ha convertido en padrón del Gobierno, hay que hacer otra cosa diferente a la desobediencia civil».

Será difícil que Salvini renuncie a su actual política contra la inmigración, que le está dando gran popularidad y consenso. Una encuesta difundida ayer por Bimedia indica que la Liga de Salvini obtendría, si hoy se votara en las elecciones europeas, el 33,7% de los votos (obtuvo el 17,5 % en las generales de marzo), casi diez puntos por encima del Movimiento 5 Estrellas, liderado por Luigi Di Maio, que recogería el 24,8% de los votos. Lejos queda el Partido Democrático (16,8%) y mucho peor aún Forza Italia de Silvio Berlusconi (7,3 %).