Miles de judíos ultraortodoxos se quedan bloqueados en la frontera entre Bielorrusia y Ucrania

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Como cada año, decenas de miles de peregrinos judíos jasídicos viajan en otoño a la ciudad ucraniana de Umán, situada a 209 kilómetros al sur de Kiev, para celebrar el Rosh Hashaná (Año Nuevo judío). Acuden allí para visitar la tumba de su líder espiritual, el rabino Najmán de Breslau (1772-1810), fundador de la rama de los jasídicos, una de las más ortodoxas dentro del judaísmo.

Sin embargo, este año, debido a la pandemia de coronavirus, miles de ellos se han quedado bloqueados en la frontera entre Bielorrusia y Ucrania, en tierra de nadie, en una zona neutral, debido a que las autoridades ucranianas les han cerrado el paso. Las celebraciones deberán arrancar mañana viernes y prolongarse hasta el domingo.

Desde el martes, varios miles de judíos ultraortodoxos se han ido concentrado en el paso fronterizo de Nóvie Yarilóvichi con la ilusión de que en algún momento se les permita pasar a Ucrania, pero no lo están consiguiendo porque el Gobierno ucraniano dio orden a finales de agosto de impedir que sigan entrando extranjeros en el país a causa del empeoramiento de la situación epidemiológica.

Frenar el Covid-19
El ministro del Interior ucraniano, Arsén Avákov, anunció a través de un comunicado que «estas medidas restrictivas se adoptan para impedir la propagación del coronavirus». En términos similares se expresó la oficina de la Presidencia ucraniana en donde subrayaron que «Ucrania se ha visto obligada -ya desde el 29 de agosto- a cerrar su frontera a los extranjeros a causa de un aumento significativo de los contagios».

Avákov aseguró que los peregrinos están siendo atendidos en Nóvie Yarilóvichi con «agua, alimentos y medicinas». Según sus palabras, «las restricciones imposibilitan la celebración de eventos masivos, incluidos los de carácter religioso». El año pasado, a Umán acudieron más de 30.000 judíos ultraortodoxos procedentes de Israel, Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

Los guardafronteras ucranianos sostienen que un nutrido grupo de peregrinos llegó a la frontera el lunes por la tarde y, al saber que no podrían entrar en Ucrania, algunos trataron de hacerlo ilegalmente. Después, según fuentes oficiales, ocuparon la calzada y bloquearon el paso de vehículos en dirección hacia Bielorrusia. Al parecer, se practicaron detenciones.

La Cruz Roja atiende a los judíos atrapados en la frontera entre Bielorrusia y Ucrania

EFE
El jefe del Servicio Fronterizo de Ucrania, Serguéi Deineko, que estuvo ayer en la frontera y trató sin éxito de convencer a los allí congregados de desistir de su idea de trasladarse a Umán, se quejó de que no observan distanciamiento social y muchos ni siquiera llevan mascarilla. Según sus cálculos en el control fronterizo de Nóvie Yarilóvichi había ayer más de 3.000 jasídicos.

«No sé quién les ha dado promesas de que podrían pasar, pero hay un decreto que impide el acceso a todo extranjero y nosotros tenemos que cumplir las órdenes», lanzó Deineko a la multitud, según la agencia ucraniana Unian. Pero, pese a las condiciones precarias que padecen, en medio de la lluvia y con temperaturas ya frías durante la noche, ninguno se ha vuelto atrás. Conservan la esperanza de que les dejen viajar a Umán. La Cruz Roja de Bielorrusia repartió entre ellos el martes por la noche mantas, alimentos, agua y tiendas de campaña para las familias con niños.

Impedir la peregrinación
El mes pasado, el alcalde de Umán, Olexánder Tsebri, pidió al presidente del país, Volodímir Zelenski, que prohibiese este año la peregrinación de los judíos ultraortodoxos a causa de la pandemia. Las autoridades del país y también las de Israel difundieron una declaración conjunta instando a abstenerse de visitar Umán. Estos peregrinos empezaron a viajar a la tumba del rabino Najmán de Breslau ya en agosto. Los que consiguieron llegar antes del cierre de fronteras, se encuentran ya en Umán, en donde la Policía ha organizado un imponente dispositivo de seguridad.

La Presidencia ucraniana culpa en gran parte a Bielorrusa de la actual situación. En un comunicado emitido ayer por la tarde, se deplora el hecho de que los peregrinos «llegados de Israel en su mayoría creyendo en falsos rumores de que la frontera ucraniana con Bielorrusia estaba abierta». «Pedimos a las autoridades bielorrusas que dejen de exacerbar las tensiones», recalca la nota oficial. El ministerio de Exteriores ucraniano ha advertido que, por razones sanitarias, la frontera seguirá cerrada por lo menos hasta el 28 de septiembre.

Los contagios por Covid-19 están aumentando en Ucrania. En la última jornada se detectaron 2.958 nuevos casos positivos y 76 fallecimientos. Desde el comienzo de la pandemia, en Ucrania se han infectado 162.660 personas y un total de 3.340 fallecieron. Hasta el 29 de agosto, la única forma de llegar por tierra a Umán era a través de Bielorrusia, ya que tanto la Unión Europea como Rusia tienen sus fronteras cerradas con Ucrania. Bielorrusia es además el único país de la zona que mantiene sus conexiones aéreas con gran parte del mundo, debido al escepticismo de su presidente, Alexánder Lukashenko, en relación con la Covid-19