Michael Kors compra Versace por US$2.120 millones

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La marca de la icónica medusa dorada y los estampados barrocos cambiará de dueño. 

Versace -una de las más importantes casas italianas de moda y que ha estado en el mercado por 40 años- será absorbida por uno de los gigantes del negocio de la moda en Estados Unidos: Michael Kors (Kors.N).

La oferta de la empresa estadounidense, anunciada en un comunicado conjunto publicado este martes, valora a la casa fundada por el diseñador italiano Gianni Versace en 1978 en US$2.120 millones.

No es nuevo que los conglomerados de moda estadounidenses como Michael Kors y Tapestry (TPR.N) -dueño, entre otras, de Coach y Kate Spade- hagan operaciones como esta para entrar en un mercado de alto calibre liderado por los europeos.

Después de todo, los nombres más duros de la industria de la moda de alta costura provienen mayormente de Italia y Francia.

De hecho Michael Kors (más conocido por sus populares bolsas de cuero y su amplia presencia en las tiendas de descuentos) ya había dado muestras de querer asociarse con un mercado de mayor exclusividad: en 2017 este emporio absorbió a la británica Jimmy Choo a cambio de US$1.200 millones.

Pero, ¿qué buscan exactamente los conglomerados estadounidenses de la industria de la moda en las exclusivas casas europeas?

Calidad vs. cantidad

Para Asanyah Davidson, directora del Instituto de Moda del Miami-Dade College, en Florida, no se trata solamente de una cuestión de negocios.

Aunque desde una perspectiva pragmática se debe pensar en las marcas como lo que son, participación en el mercado y oportunidades de diversificación, hay una razón que parece pasar por un filtro un poco menos tangible, pero esencial para la industria de la alta moda: la idea de la exclusividad.

«Kors está comprando una marca que ya está establecida como de lujo y exclusiva. Tiene un cliente, un precio y un espacio comercial que equivale a una mayor cuota de mercado», dice Davidson.

Y agrega la cuestión «cantidad vs. calidad», que diferencia a la mayoría de las marcas estadounidenses de las europeas. Las primeras tienden a ser vistas como pertenecientes a «un mercado más masivo» mientras las segundas son percibidas como más «personalizadas».

Para los clientes informados esta diferencia es relevante: ¿la ropa la fabrica un artesano en un atelier o la cosen sin demasiado cuidado miles de trabajadores en miles de máquinas de coser de una factoría?

«Esto es algo que las compañías estadounidenses de moda están tratando de traer de vuelta, pero los mercados laborales baratos realmente han socavado a nuestros hábiles artesanos», señala Davidson.

«Las marcas europeas están asociadas a una historia de larga tradición y eso agrega valor», dice.

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