Los indígenas aceptan la oferta de diálogo del presidente Moreno

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El mensaje que el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, dio a la dirigencia de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), el viernes, invitándole a dialogar con él directamente, parece haber abierto una puerta a la negociación y a la paz social. Si bien en un pricipio fue calificado de «positivo» por su presidente, Jaime Vargas, este insistió este sábado en la derogación del Decreto 883, por el cual el Gobierno eliminó el subsidio a los combustibles. Una petición que parecía inflexible, pero que horas después fue matizada.

A través de un comunicado colgado en su cuenta de Twitter, Conaie admitió que después «de un proceso de consulta con las comunidades, organizaciones, pueblos, nacionalidades y organizaciones sociales hemos decidido participar en el diálogo directo con el presidente Moreno sobre la derogatoria o revisión del Decreto 883».

Luego de un proceso de consulta con las comunidades, organizaciones, pueblos, nacionalidades y organizaciones sociales hemos decidido participar en el Diálogo directo con @Lenin sobre la derogatoria o revisión del decreto 883.

Comisión Política pic.twitter.com/J1PZFYmItn— CONAIE (@CONAIE_Ecuador)

October 12, 2019 Esta era su respuesta al vídeo del mandatario ecuatoriano, colgado horas antes en su cuenta de Twitter, en el que pedía poner fin a las manifestaciones, para que el país recuperase la calma. «Hago un llamamiento a los dirigentes a dialogar directamente conmigo, sentémonos para conversar, para dialogar sobre el Decreto 883». También se mostró abierto a discutir a dónde deben dirigirse los recursos que el Estado ahorrará, por la eliminación de los subsidios a los combustibles.

Poder y resistencia
El papel de la comunidad indígena en Ecuador a lo largo de la historia, a la hora de apoyar y derrocar presidentes, ha sido muy relevante. En la memoria de todos está la imagen del líder de la Conaie, Antonio Vargas integrando un triunvirato, junto al coronel Lucio Gutiérrez (luego fue reemplazado por el general Carlos Mendoza), y al expresidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Solórzano. Duró pocas horas, porque el vicepresidente Gustavo Noboa juramentó como presidente, en reemplazo de Jamil Mahaud, quien había sido derrocado con la decisiva participación del movimiento indígena y los militares, tras decretar un feriado bancario. Era enero del año 2000.

Los indígenas ecuatorianos han jugado con el fuego del poder y, muchas veces, se han quemado. Tras el fallido intento de cogobernar junto a un militar y un jurista, forjaron una alianza entre Sociedad Patriótica, del coronel Gutiérrez, y Pachakutik, brazo político de la Conaie. Dos años después, el coronel ganó las elecciones. Los indígenas llegaron al poder con el voto popular. Pero seis meses después se fueron, después de que Gutiérrez firmara un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y subiera el precio de los combustibles y la electricidad.

En abril de 2005, los indígenas vieron como Gutiérrez, su exaliado, era echado del poder. Intervino en la justicia para poner jueces adictos que facilitaran el regreso del expresidente Abdalá Bucaram, exilado en Panamá, desde 1997, al haber sido destituido por el Congreso, después de revueltas populares en rechazo a la eliminación del subsidio al gas. En su gabinete, Bucaram tuvo un indígena amazónico. «Nos querían dividir», recuerda Nina Pacari, histórica dirigente indígena.

Pero no siempre los indígenas han buscado el poder. Sus luchas reivindicativas son memorables, desde cuando irrumpieron en la escena nacional, en junio de 1990, con el primer levantamiento indígena, durante el Gobierno de Rodrigo Borja (1988-1992). Y cuando también con un levantamiento lograron que el Gobierno de Sixto Durán Ballén (1992-1996), aprobara la Ley Agraria. Fue un sonado triunfo. También lo fue impulsar la Constitución de 1998 en la que se introdujo la Plurinacionalidad del Estado ecuatoriano.

Por estos logros, Juan Cuvi, sociólogo cercano a los movimientos sociales, dice que la Conaie «es un actor fundamental en la vida nacional». Y cómo no ha de ser, si ahora mismo parecen tener el control de lo que sucede en el país, con una movilización que lleva 11 días, que busca dejar sin efecto la eliminación del subsidio a los combustibles, decretada tras un acuerdo con el FMI.

El músculo político que exhibe la Conaie al Gobierno de Lenín Moreno, no lo mostró durante el Gobierno de Rafael Correa, que deslegitimó su trayectoria, aunque recibió su apoyo para ganar las elecciones. Y hasta recibió el simbólico «bastón de mando», en una ceremonia indígena, en 2007, flanqueado por Hugo Chávez y Evo Morales.

Las promesas de salud, educación y respeto a la naturaleza, hechas a los pueblos originarios, fueron incumplidas. Y quiénes reclamaron, perseguidos, llevados ante la justicia y encarcelados. A sus dirigentes llamó «ponchos dorados». Los desmovilizó, pero resistieron.

Toque de queda y militarización
Mientras Gobierno y Conaie intercambian comunicados, Quito vivió hoy una nueva jornada de protestas que subieron de intensidad hasta el punto que el presidente Moreno ordenó «el toque de queda y la militarización del DMQuito y valles. Empezará a regir a las 15:00. Esto facilitará la actuación de la fuerza pública frente a los intolerables desmanes de violencia», informó a través de Twitter.

He dispuesto el toque de queda y la militarización del DMQuito y valles. Empezará a regir a las 15:00. Esto facilitará la actuación de la fuerza pública frente a los intolerables desmanes de violencia.— Lenín Moreno (@Lenin)

October 12, 2019 Los manifestantes fueron a los barrios, donde mucha gente quedó atrapada. Hubo enfrentamiento entre protestantes y la Policía. Desde la madrugada, cuando se produjo un estallido en las cercanías del Congreso, que la Policía dijo se trataba de un cilindro de gas que había explotado cerca de la caseta del guardia de la Legislatura, las movilizaciones no se han detenido, sino que se habrían intensificado tras el uso el viernes de gases lacrimógenos por parte de las fuerzas de seguridad.

El Gobierno de Lenín Moreno está en el momento más dramático desde que asumió el cargo, el 24 de mayo de 2017. Enfrentado a una movilización indígena y con una crisis económica, reflejada en un déficit fiscal de 5 000 millones de dólares.

El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que facilitaría ingresos menos onerosos que los que tiene, ahora, con China, está en el centro del conflicto, aunque un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dice que el 53% del subsidio a la gasolina y el 34% del subsidio al diésel lo recibe el 20% más rico de los ciudadanos. Al erario nacional le supone 1.400 millones de dólares anuales.

La violencia de las manifestaciones, con saqueos y vandalismo ha llevado a muchos a señalar a seguidores correístas y al propio expresidente –así lo ha afirmado el propio Moreno– como instigadores que buscarían el caos, en un momento también en el que exaltos funcionarios y el propio Rafael Correa (tiene 29 causas abiertas), están a punto de ser sentenciados por corrupción en Ecuador.