Londres retoma la negociación con Europa sin próroga posible

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Con una pandemia de efectos terroríficos en todo el país y graves consecuencias económicas, varios ataques con arma blanca que hacen recordar los peores actos terroristas, pocos británicos se han parado a pensar que hoy martes acaba el plazo para poder pedir una nueva prórroga que evitaría que si no hay un acuerdo sobre sus relaciones futuras con la UE, el 31 de diciembre se queden completamente desconectados desde todos los puntos de vista.

En parte, el hecho de que la pandemia y la cuarentena obligatoria que ha decretado el Gobierno de Boris Johnson ya ofrece una especie de entrenamiento psicológico les permite hacerse una idea de lo que podría ser esta ruptura total con el continente, si no se llegase a un acuerdo. Ayer lunes empezó una nuevas ronda de negociaciones, por fin en directo, es decir, no por videoconferencia, por lo que se supone que la posibilidad de que finalmente se desbloquee la situación no es todavía imposible.

De todos modos, el Gobierno británico había declarado en todos los tonos posibles que no pediría ninguna nueva extensión del periodo transitorio y en la última ronda de negociaciones, el equipo de la Comisión Europea que dirige Michel Barnier había tomado nota ostentosamente de esta voluntad, porque en este caso también le complicaría mucho las cosas. Si el Reino Unido quisiera alargar la situación actual más allá del 31 de diciembre, debería empezar a contribuir al presupuesto comunitario del año que viene, lo que supondría también un rompecabezas para las cuentas del Ejecutivo comunitario y necesitaría probablemente negociaciones tan complejas como las que se están llevando a cabo.

En todo caso, por ahora los problemas centrales de la negociación subsisten y nada hace prever que un acuerdo vaya a ser fácil. Barnier ha advertido que deberá lograrse un resultado antes de que acabe octubre, de modo que sea posible el proceso de ratificación que debe pasar por todos los parlamentos nacionales. Normalmente, un acuerdo de este tipo con un país tercero puede tardar varios años. Con el Reino Unido se trata de diverger desde una posición muy cercana como era la de su pertenencia a la UE, así que en cierto modo será más sencillo, siempre que la voluntad de llegar a un acuerdo prevalezca. Por ahora, no es el caso en el tema de las reglas comunes para seguir teniendo acceso al mercado europeo ni sobre la pesca.