La jefa del Gobierno de Hong Kong aparca la ley de extradición a China, pero no dimite

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Ni retirada definitiva de la ley de extradición a China ni dimisión. Por segunda vez en cuatro días, la jefa del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, ha comparecido este martes ante la Prensa para responder a las protestas contra este controvertido proyecto de ley, que el domingo sacó a las calles a la mayor manifestación de la ciudad (casi dos millones según los organizadores y 338.000 a tenor de la Policía).

«Pido mis más sinceras disculpas y estoy triste porque el Gobierno no ha escuchado a la gente, sobre todo a los jóvenes», se lamentó Lam, quien definió las protestas como «manifestaciones pacíficas» y retiró el término «disturbios» que tanto ha molestado a los asistentes a las movilizaciones por sus repercusiones legales. A pesar de entonar el «mea culpa» y de reconocer que «debería haberlo hecho mejor», se negó a presentar su dimisión. «Aunque mi Gobierno en los tres años que me quedan será muy difícil, prometo que trabajaremos duro para recuperar la confianza del público y seremos pragmáticos porque tenemos muchos asuntos económicos y sociales que resolver en Hong Kong», anunció, dando unas explicaciones que difícilmente convencerán a los manifestantes.

Tampoco ordenará la retirada de la controvertida ley, pero explicó que quedará anulada «de facto» porque «no dará tiempo a tramitarla en el Parlamento antes de julio del próximo año, cuando cumple su plazo legislativo». Intentando calmar al público, aseguró que «el debate parlamentario de este proyecto no será reiniciado mientras no se resuelvan todas las controversias y distintos puntos de vista que ha generado». Pero no parece probable que esta concesión burocrática calme a los grupos opositores, que habían exigido su retirada definitiva y no se conformaban solo con sus disculpas.