Italia debate conceder la nacionalidad a los inmigrantes que evitaron la tragedia del autobús

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Dos pequeños héroes ponen nuevamente de actualidad en Italia un gran debate sobre el «Ius soli», el proyecto de ley para conceder la nacionalidad italiana a los hijos de inmigrantes nacidos en este país, un proyecto paralizado en el Parlamento desde hace más de un año por falta de consenso.

Rami y Adam fueron los héroes del autobús de la escuela media que el conductor senegalés Ousseynou Sy, de 47 años, secuestró el pasado martes cerca de Milán. Dieron la alarma a la Policía y lograron que se salvaron los 51 niños que viajaban en el vehículo antes de que el senegalés prendiera fuego a los diez litros de gasolina que había desparramado. Sy había recogido todos los teléfonos móviles de los pasajeros. Pero Rami, de 13 años, nacido en Milán, hijo de padre egipcio que llegó a Italia en el 2001, ocultó el suyo y con la ayuda de Adam, crecido también en Italia, hijo de padres marroquíes, llamó a los carabineros.

Los padres de Rami y Adam reclaman que se les conceda la nacionalidad italiana, a la que solo podrán acceder cuando cumplan los 18 años, según la legislación vigente. Muchos medios apoyan esa solicitud, mientras Rami y Adam se han convertido en héroes elogiados y agasajados por las instituciones.

Jóvenes símbolos
Los dos adolescentes, que han expresado su intención de pertenecer un día al cuerpo de carabineros, se han convertido en el símbolo del «ius soli», a los que se ha añadido, como ejemplo destacado, el delantero de la Juventus, Moise Kean, de 19 años, hijo de inmigrantes de costa de Marfil, muy elogiado por todos los italianos porque el pasado sábado dio la victoria a Italia frente a Finlandia.

Kean, a propósito del debate que se ha suscitado, ha intervenido con un claro mensaje: «Basta discriminaciones. Quien vive aquí es italiano». El Partido Democrático, centro izquierda, ha relanzado la batalla de la concesión de la nacionalidad, por considerar que es un derecho que aprueban muchos italianos. También la Iglesia católica pide la aprobación de la ley.

Salvini se opone
El ministro del Interior, Matteo Salvini, ve posible conceder, de forma excepcional, la nacionalidad a Rami y Adam. Pero no hace ningún tipo de concesión sobre la eventualidad de aprobar el proyecto de ley sobre el «Ius soli»: «Sobre la nacionalidad a Rami, veremos. Pero no sirve una nueva ley. La nacionalidad es una cosa seria y debe llegar al final de un camino de integración. No es un billete para el parque de atracciones», dijo. El ministro del Interior, que ha aceptado recibir al pequeño héroe Rami, le dedicó una frase que ha suscitado polémica: «Si quiere el “ius soli” que se haga elegir parlamentario». «Se trata de un frase sin sentido», espetó el alcalde de Milán, Beppe Sala, a Salvini.

En realidad, el ministro del Interior se mantiene firme contra esa ley, porque tiene en cuenta los sondeos de opinión. Hace seis años, el 71% de los ciudadanos era partidario de conceder la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia. Ese porcentaje se ha dado la vuelta: hoy la mayoría es contraria a esa ley, porque la inmigración suscita temor. Una encuesta conjunta de La Stampa-Financial Times publicada hace un año indicaba un fuerte crecimiento en la posición de cerrar las puertas a la inmigración: El 60 por 100 de los italianos rechaza la idea de un país multiétnico.