El terrorista de Nueva Zelanda se radicalizó durante un viaje a Europa en el que visitó España

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Brenton Tarrant, el neozelandés 28 años que ha matado a 49 personas en una mezquita de Christchurch este viernes, cuenta en su «manifiesto» -una amalgama de ideas supremacistas y filonazis donde justifica sus crímenes- que se radicalizó durante un viaje por Europa en el que visitó «Francia, España, Portugal y otros [países]».

La estancia en España de Tarrant puede explicar que conociera un sucesos que en principio parece improbable que llegara a oídos de un ciudadano de Nueva Zelanda. En noviembre de 2007, el neonazi Josué Estébanez apuñaló a Carlos Palomino en un vagón del metro de Madrid, causándole la muerte. Tarrant escribió el nombre del asesino, junto al de otros personajes históricos que batallaron contra los musulmanes, en las armas que utilizó para la matanza.

«El primer acontecimiento que inició el cambio -cuenta en su manifiesto- fue el atentado en Estocolmo el 7 de abril de 2017», donde Tarrant afirma que «el cinismo hastiado» con el que había escuchado las noticias de los «anteriores ataques no apareció». La muerte de Ebba Akerlund, una niña de 11 años que perdió la vida en ese atentado «en manos de los invasores», le decidió a tomar el camino de la violencia, argumenta en el texto. El segundo momento clave fue la victoria de Emmanuel Macron en las presidenciales de Francia, en mayo de 2017. «El exbanquero internacionalista, globalista y antiblancos ganó», lamenta. «La verdad de la situación política en Europa se me hizo de repente inaceptable. Me desesperé. Mi creencia en una solución democrática desapareció».