El Chapo sobrevive: el veredicto se alarga al menos una semana

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Joaquín Guzmán Loera, más conocido como el «Chapo», es un superviviente. Se fugó de una cárcel mexicana en 2001 escondido entre sábanas sucias en un carrito de la limpieza. Años después, tras volver a ser capturado, volvió a escaparse, esta vez de una cárcel de máxima seguridad, a través de un túnel de kilometro y medio excavado para su huida. Vivió años prófugo en las montañas de Sierra Madre, cambiando de refugio entre helicópteros, un pequeño ejército a su servicio y narcocorridos. En una ocasión salió por los pelos de un operativo de captura, donde fue herido.

Su suerte pareció cambiar para siempre con su extradición a EE.UU. tras su captura definitiva en 2016. Es imposible pensar que el «Chapo» pueda caer de pie en el juicio que se celebra ahora en los juzgados federales de Brooklyn. Sin embargo, el supuesto narco está dando muchas piruetas en el aire.

Después de tres meses de juicio, con una avalancha de pruebas en su contra presentadas por la fiscalía, el jurado empezó a deliberar sobre su veredicto el pasado lunes. La expectativa era una declaración de culpabilidad rápida. Ya se puede decir que se han roto los pronósticos: no habrá veredicto, al menos, hasta el próximo lunes. Este jueves, al final del cuarto día de deliberaciones, el jurado volvió a pedir acceso a más testimonios. Los días anteriores, el jurado había solicitado otras pruebas, clarificaciones de cuestiones legales y las transcripciones de los interrogatorios de varios narcos, ex socios y compadres del «Chapo», que colaboran con la justicia a cambio de beneficios penitenciarios. Entre otros, los hermanos colombianos Alex y Jorge Cifuentes, Jesús «Rey» Zambada, Vicente «Vicentillo» Zambada y Dámaso López. Ahora, el elegido es Juan Carlos Ramírez Abadía, alias «Chupeta», un traficante colombiano que proporcionó toneladas de cocaína al «Chapo».

Además de esta petición, el jurado, integrado por ocho mujeres y cuatro hombres, decidió que este viernes no se sentaría a deliberar (uno de los integrantes no puede por problemas personales), por lo que la deliberación cumplirá el lunes una semana sin veredicto. Aunque el horizonte legal del «Chapo» siegue siendo sombrío, las dudas, las exigencias de la repetición de testimonio y el tiempo que se han dado los jurados son una pequeña victoria para su defensa. Cada día que pasa, crece la posibilidad de un «hang jury», un jurado que no consigue la unanimidad que requiere la ley para el veredicto, que supone la anulación del juicio. Es una posibilidad muy lejana según lo visto en el juicio, pero que gana enteros con el paso del tiempo. Al menos, este fin de semana el «Chapo» respirará en su celda en la cárcel del Sur de Manhattan.

Aparece un espontáneo
La jornada no estuvo exenta de sobresaltos. Por la mañana, mientras el jurado deliberaba, un hombre fue arrestado por la policía judicial en el juzgado donde se ventila el caso. El hombre, de nombre René Rivera Martínez, aseguró ser «un amigo de la familia» del «Chapo» y trató de sentarse en el banco reservado a invitados de la defensa. Según varios miembros de la prensa, hablaba con tono confuso y aseguraba haber visto al Chapo por última vez «hace un par de años en España», algo que no resulta muy creíble.

Los agentes le dijeron que no podía estar ahí, a lo que el hombre respondió con brusquedad. La seguridad en el juicio al «Chapo» es exhaustiva y expulsaron al hombre a la sala al otro lado del pasillo, donde sigue los procedimientos parte de la prensa. Poco después, los agentes procedieron a su detención. Se cruzaron sus datos y se vio que pesaba una orden de deportación contra él. Lo sacaron esposado del juicio, con la mirada perdida y desaliñado. El hombre quedó en custodia del ICE, la policía de inmigración.

«Es un impostor», reaccionó Jeffrey Lichtman, uno de los abogados del «Chapo», sobre el espontáneo, del que negó que tuviera relación alguna con el acusado o con su familia.